Miedos
Hace mucho tiempo que no escribo. Ahora, y con una canción de Elvis Presley de fondo, quiero reivindicarme.
Muchas veces tenemos miedo. Miedo de objetos, animales e incluso números. Sin embargo, el miedo más díficil de quitar, es el miedo a fallar. Ya sea contigo o con los demás. Hace poco hablábamos en clase sobre las creencias irracionales. Esas que no te permiten avanzar, que te hacen sentir tan poca cosa que quieres desaparecer por un ratito, que te atormentan día y noche, que te comen los pensamientos a tal punto de desesperarte.
Y ahora, es momento de exponerme un poco y confesar que, tengo miedo. Miedo de no ser buena en todo lo que hago, que los demás me vean débil y no me respeten (o me teman), miedo de que se alejen sin avisar, miedo en confiar (y amar) tanto en alguien que dé todo por esa persona y me traicione. Y es por eso que, nadie conoce mi verdadero yo. Me oculto detrás de una máscara de indiferencia y frialdad, si le preguntas a alguien como soy, te dirán que soy mandona, muy fría, que le rehuyo a los sentimientos y que espanto a todos. Eso es lo que proyecto al mundo.
Sin embargo, dentro de mí hay una Angélica muy pequeñita, acurrucada en un rincón, temerosa de mostrarse como es en realidad. Y parece que, seguirá ahí mucho tiempo, aún no me siento lista, he sufrido tantas veces que ya no deseo seguir siendo lastimada. Pero no todo es malo, hay personas que sí conocen a esa Angélica, serán dos o tres, pero si la conocen. Considero que ese es un gran paso, y sé que algún día más personas me conocerán y me amarán, tal cual soy. Sin máscaras ni falsas emociones.
El miedo no siempre es malo, pero no dejes que consuma toda tu vida. Lánzate a hacer eso que deseas tanto, ponte esa falda que te fascina, invita a la chica que te gusta, agradece todos los días porque estás vivo (a). La vida es corta y debemos disfrutarla al máximo.
Muchas veces tenemos miedo. Miedo de objetos, animales e incluso números. Sin embargo, el miedo más díficil de quitar, es el miedo a fallar. Ya sea contigo o con los demás. Hace poco hablábamos en clase sobre las creencias irracionales. Esas que no te permiten avanzar, que te hacen sentir tan poca cosa que quieres desaparecer por un ratito, que te atormentan día y noche, que te comen los pensamientos a tal punto de desesperarte.
Y ahora, es momento de exponerme un poco y confesar que, tengo miedo. Miedo de no ser buena en todo lo que hago, que los demás me vean débil y no me respeten (o me teman), miedo de que se alejen sin avisar, miedo en confiar (y amar) tanto en alguien que dé todo por esa persona y me traicione. Y es por eso que, nadie conoce mi verdadero yo. Me oculto detrás de una máscara de indiferencia y frialdad, si le preguntas a alguien como soy, te dirán que soy mandona, muy fría, que le rehuyo a los sentimientos y que espanto a todos. Eso es lo que proyecto al mundo.
Sin embargo, dentro de mí hay una Angélica muy pequeñita, acurrucada en un rincón, temerosa de mostrarse como es en realidad. Y parece que, seguirá ahí mucho tiempo, aún no me siento lista, he sufrido tantas veces que ya no deseo seguir siendo lastimada. Pero no todo es malo, hay personas que sí conocen a esa Angélica, serán dos o tres, pero si la conocen. Considero que ese es un gran paso, y sé que algún día más personas me conocerán y me amarán, tal cual soy. Sin máscaras ni falsas emociones.
El miedo no siempre es malo, pero no dejes que consuma toda tu vida. Lánzate a hacer eso que deseas tanto, ponte esa falda que te fascina, invita a la chica que te gusta, agradece todos los días porque estás vivo (a). La vida es corta y debemos disfrutarla al máximo.
Comentarios
Publicar un comentario