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 Mi espacio ya no es mi espacio, todo está acumulado y me siento atrapada en un lugar que ya no se siente seguro. ¿Cómo puedo recuperar mi tranquilidad?

Solo deseo sentirme cómoda en mi cuarto, pero tampoco tengo eso. ¿Podré escaparme de tu control alguna vez? 

Todo avance que pudimos haber tenido en estas semanas, no está, no existe, desapareció en una noche. En verdad, deseo poder todo tipo de barrera entre tú y yo, deja de molestarme, de querer controlarme porque lo único que logras es alejarme.

Eres tan absurda con tus conductas y pensamientos que en verdad me das lástima como persona y detesto que no cumplas con las cosas que dices que harás. Dios, cómo detesto cuando haces eso, no me prometas cosas que no cumplirás a largo plazo. Solo déjame estar tranquila, lo necesito. No me hables, pretende que no existo, por favor.

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